Jordi Juanós: Comprar lo que necesitamos

El otro día escuché en una interesante entrevista por vídeo conferencia (como no…) un argumento acerca de la futura crisis económica que no deja de darme vueltas en la cabeza desde entonces.  El entrevistado, Ricardo Darín en Lo de Évole de La Sexta, argumentó que “la economía se tambalea en la actualidad porque hemos empezado a comprar sólo aquello que necesitamos”.  Una frase aparentemente banal, pero con mucha más enjundia de lo que parece.

Porque toca directamente al tuétano del sistema capitalista actual basado en el consumismo masivo inmediato y el acúmulo de bienes por el que compramos para obtener (o acumular) cosas que, con un serio análisis personal, igual no necesariamente necesitamos.

No soy ejemplo de nada ni pretendo serlo, nada más lejos de la realidad, pero hace ya tiempo que tomé la decisión personal de comprar sólo aquello que, bien realmente necesito, bien lo voy a usar con seguridad o bien me aporta un “beneficio” real para lo que tenga o deba hacer.  Por supuesto que algún caprichito a caído, no voy a negarlo, pero sigo bastante a rajatabla este principio.

Pero no es nada fácil seguirlo debido al bombardeo de ofertas constante para comprar cosas que “sí o sí” necesitamos… ¿Será esta Crisis sanitaria, social, económica (y añado de valores) un buen momento para plantearnos una nueva forma de vivir, de relacionarnos, de consumir?

La palabra crisis deriva del griego krísis (decisión), del verbo kríno (yo decido, separo, juzgo), y designa “el momento en que se produce un cambio muy marcado en algo o en una situación” (Fuente: “San Google”).  Y digo yo que, si ya estamos en uno de estos momentos y tenemos la oportunidad ideal para tomar la decisión de abrazar sin paliativos esas nuevas maneras de hacer economía respetuosa con nuestro planeta y con nuestros congéneres, ¿por qué no lo hacemos?

Nos escandalizamos a diario por las muertes, dolorosas e inaceptables, causadas por una pandemia rápida que ha ocasionado el colapso en nuestras urgencias y que nos ilustra sobre la gravedad del tema, ya se encargan TODOS los medios de bombardearnos exageradamente de ello, buen punto para una futura reflexión. 

Pero la cruda realidad de las estadísticas sanitarias se empeña en demostrar que la contaminación y la mala calidad de aguas y ecosistemas en el mundo causan y causarán muchísimas más muertes que este virus temporal, pero mucho más despacio. 

Esa imperceptible lentitud hace que la percepción de urgencia y necesidad por la ciudadanía en general no sea tan evidente.  Tremendo contrasentido.  Debido al cambio climático o a la contaminación de aguas y ecosistemas no hay percepción de colapso de urgencias, aunque haya más muertes relacionadas con los problemas respiratorios y las enfermedades digestivas.

Me pregunto entonces si no es el momento para ese “cambio muy marcado en algo o en una situación” y exigir nuevos compromisos al mercado de asegurar más respeto con nosotros y nuestro planeta, de asegurar la abolición de conceptos como la obsolescencia programada o “lo no reparable”, de erradicar las publicidades engañosas que nos llevan al “comprar por comprar” aunque no lo necesitemos, y tantas otras consideraciones.

Es un compromiso de todos, un cambio de hábitos que tenemos que asumir como sociedad para descarbonizar nuestra economía, para volverla más verde y respetuosa, sin dejar de hacer negocio y hacerlo de otras maneras.  De eso dependerá nuestra supervivencia, no sólo nuestra economía.

Tendremos la economía que nos mereceremos.  ¡¡Actuemos ya!!

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